sábado, 10 de abril de 2010

Alimentación de los bailarines

Si bien una gran parte de la danza es técnica y estilo, las demandas físicas que implica esta disciplina hacen que las características fisiológicas sean igual de importantes para el rendimiento del bailarín.


No es de extrañar que cada vez que pensamos en una bailarina clásica nos venga a la mente la imagen de una silueta envidiable. En este sentido, el ejercicio físico es un medio eficaz para conseguir este objetivo y la danza es una completa y saludable disciplina. No obstante, la bailarina debe buscar un canon estético que acompañe la belleza de sus movimientos y para ello, el requerimiento académico es de una esbelta delgadez. En ello cumple un papel fundamental su cuidado dietético y sus costumbres alimenticias deben alcanzar un aporte nutricional adecuado.

Hay que tener en cuenta que ella no necesita desarrollar una enorme musculatura pero sí requiere fuerza y energía, con lo cual una dieta equilibrada que le aporte los nutrientes necesarios para llevar a cabo su entrenamiento diario será suficiente. La fuerza muscular es clave, sin músculos fuertes por más flexible que se sea no se sostienen las piernas, no se puede saltar bien, no se puede girar, etc. En el ballet clásico, la decisión sobre si es adecuado iniciar puntos o no, se debe basar en la fuerza de músculos y ligamentos. Los niveles de fuerza muscular también se han identificado como claves en el desarrollo de lesiones.


Si analizamos la manera en que se reparte la ingesta alimentaria a lo largo de la jornada de trabajo de un bailarín, nos encontramos que dicha ingesta se produce de una forma un tanto caótica: De las tres comidas principales al menos dos de ellas, el desayuno y la comida, son sistemáticamente omitidas o sustituidas por alimentos tipo “snack” como sándwiches o bocadillos de escaso valor nutricional; el resto del día se caracteriza por la ingesta esporádica de alguna pieza de fruta o barritas de cereales. La cena constituye por lo general la ingesta principal y suele estar compuesta mayoritariamente por carbohidratos y en menor medida proteínas y grasas. Son muy importantes la ingesta de carbohidratos, la fruta y la verdura; deben reducir al máximo el consumo de dulces.



Paralelamente a este fenómeno se produce la pérdida de agua y sales minerales mediante la transpiración. El organismo utiliza la transpiración como mecanismo de regulación del aumento de la temperatura corporal como consecuencia de la producción de calor que deriva del trabajo muscular, siendo la pérdida de líquido durante el ejercicio una de las principales causas de fatiga. Por este motivo, es muy importante beber dos litros de agua diarios.






Las estrategias propuestas desde el punto de vista nutricional tienen como objetivos:


1.- NORMALIZACIÓN DE LAS INGESTAS NUTRICIONALES


Con la normalización de las ingestas se garantiza el estado óptimo nutricional para la realización del ejercicio.


2.- HIDRATACIÓN Y REPOSICIÓN ELECTROLÍTICA


Influencia beneficiosa de una rehidratación antes y durante el esfuerzo físico. La sed no es un buen indicador de deshidratación puesto que la sensación fisiológica aparece cuando ya no es posible recuperar totalmente las pérdidas de agua. Por lo tanto, es conveniente la administración de agua en pequeñas tomas cada 15 ó 20 min.


3.- INGESTA NORMALIZADA DE MACRONUTRIENTES


El consumo de hidratos de carbono (HC) antes y durante el esfuerzo prolongado puede aumentar el almacén de glucógeno muscular y hepático y por lo consiguiente aumentar las reservas energéticas. Puede igualmente mantener los niveles de glucosa sanguínea durante el esfuerzo y contribuye a mejorar el rendimiento en periodos prolongados de actividad física. Debe darse prioridad al consumo de hidratos de carbono complejos que tienen una mayor densidad de nutrientes.



4.- SUPLEMENTACIÓN CON MICRONUTRIENTES

La carencia de las proporciones idóneas puede comprometer seriamente actividades enzimáticas, responsables, a su vez, de mantener el delicado equilibrio biológico. Necesitan un aporte extra de oligoelementos, tanto por la necesidad de mantener su organismo “perfectamente ajustado biológicamente”, como por el escape mineral urinario y en sudor que implica su intensa actividad física.

Las sales minerales más importantes desde el punto de vista de la actividad física son el sodio, el potasio, el fósforo, el calcio, el zinc, el magnesio y el hierro.


5.- INGESTA DE PROTEÍNAS


Requieren más cantidad de proteína que la población sedentaria. La cantidad de proteína recomendada es entre 1.2 a 1.8 gramos por kilogramo de peso. El momento de consumo de la proteína también es clave para lograr en beneficios en la salud y recuperación.

Consumir una fuente de proteína post entrenamiento ayuda a disminuir el daño a músculo, también es cuando el cuerpo más necesita los nutrientes para aprovechar el estímulo de desarrollo muscular. Otro punto importante, es que después de entrenamientos largos e intensos, El consumo adecuado de proteínas post entrenamiento también puede ayudar a evitar esta decaída.

La mejor proteína para consumir post ejercicio es la proteína de la leche. Se ha demostrado que este es la que mejor se absorbe y mejor se aprovecha, y produce los beneficios en el sistema inmune. Recientemente también se ha demostrado que la leche puede ser efectiva en favorecer la rehidratación también, haciéndole excelente alternativa para beber post ejercicio.




Todo lo anterior es muy importante, pero no debemos de olvidar la estrecha relación del ballet y la anorexia. Aquí pongo a disposición enlaces de interés que hablan sobre este tema en el apartado de la salud:






 
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